16 agosto 2009

¿Llegarías a electrocutar a alguien?


No sé que habréis contestado a la pregunta, pero yo dije que no y la mayoría de la gente que se sentaba cerca de mí en clase, idem de idem.
Luego, la profesora nos demostró que no podíamos estar tan seguros.

Todo empezó cuando juzgaron a un tal Adolf Eichmann por formar parte de los que llevaron a cabo el genocidio nazi contra los judíos. Mató a mucha gente sin que eso le quitara el sueño y la única razón que dió en el juicio es que “cumplía órdenes”.
Podríamos considerar que no estaba bien de la cabeza, pero ¿todos los que propulsaron esa matanza estaban locos?
A raíz de estos hechos y de esta duda un psicólogo social norteamericano llamado Stanley Milgram se planteó hasta que punto obedecemos a los que creemos nuestros superiores y si podríamos llegar a situaciones extremas pos sus órdenes. La respuesta que el dió previamente fue un rotundo no.

Con esta premisa estructuro el siguiente experimento:
Busco a sujetos dispuestos a participar.
Quedaba con cada uno de ellos en un gran laboratorio donde eran recibidos por una persona vestida de blanco que se hacia llamar el experimentador.
Al participante le decían que iban a hacer un experimento sobre “la memoria del aprendizaje”.
Seguidamente le llevaban a una sala donde se encontraba una gran máquina con una serie de botones que iban desde los 45 voltios a los 450 (este último con una cartel que decía: Atención: descarga severa).


En esa misma sala se presentaba otro de los participantes, el que se convertiría en el alumno y los presentaban.
Una vez hecho esto, los tres hombres (experimentador, sujeto y alumno) se dirigen a una sala donde el alumno se sentaba en una silla, lo ataban y le colocaban los electrodos. El experimentador y el sujeto (al que llamaremos maestro) volvían a la sala de la máquina donde éste último recibía las instrucciones.
Tendrá que leer una serie de preguntas al alumno a través de unos altavoces (el sujeto no ve al alumno) y cada vez que éste falle la respuesta, el maestro, tendrá que apretar un botón que le dará una descarga al alumno. Con cada fallo aumentará el numero de voltios (empezando por 45…)
El experimento empieza y el "estudiante" falla la primera respuesta, el sujeto/maestro aprieta el botón para administrarle la descarga de 45 voltios de castigo.

Los errores iniciales son castigados con descargas leves, pero conforme el nivel de descarga aumenta, el maestro empieza a escuchar sus quejas, concretamente a los 75 voltios. En este momento el maestro empieza a ponerse nervioso pero cada vez que duda, el experimentador le empuja a continuar. A los 120 voltios el alumno grita diciendo que las descargas son dolorosas. A los 135 aulla de dolor. A los 150 anuncia que se niega a continuar. A los 180 grita diciendo que no puede soportarlo. A los 270 su grito es de agonía, y a partir de los 300 voltios está con estertores y ya no responde a las preguntas.
En ningún momento el experimentador obliga con violencia al sujeto/maestro a continuar apretando los botones (se les dice: "Por favor, continúe". Si sigue dudando utiliza la siguiente frase: "El experimento requiere que continúe". Después: "Es absolutamente esencial que continúe" y por último: "No tiene elección. Debe continuar". Si después de esta frase se siguen negando, el experimento se suspende.)

Los resultados:
Los datos obtenidos en el experimento superaron todas las expectativas. Si bien las encuestas hechas a estudiantes, adultos de clase media y psiquiatras, habían predicho un promedio de descarga máxima de 130 voltios, lo cierto es que el 62'5 % de los sujetos obedeció, llegando hasta los 450 voltios, incluso aunque después de los 300 voltios el alumno no diese ya señales de vida.

Alucinante, ¿No?
¡Lo que puede llevarte a hacer un hombre con bata blanca!


P.D: El alumno realmente no estaba recibiendo las descargas, sólo chillaba para que el maestro pensara que si.

¡Esto no es ningún informe científico ni nada, sólo lo que recuerdo que me explicaron en clase de psicología social y que me dejó de piedra!

2 comentarios:

  1. Es curioso hace poco vi un mini-reportaje en el canal de Historia donde hablaba precisamente de elo que cuentas, del hombre que creo la "maquinita" y de donde se encontraba acutalmente.

    Por cierto si ves Brainiac (la version inglesa) no veas de lo que son capaces de hacer los hombres con bata blanca ^^

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  2. Si, la verdad es que sorprender la facilidad con la que la gente acaba sometiéndose a una autoridad.
    En parte, es la explicación que le dan a lo que puedo conseguir Hitler.
    La verdad es que no he visto nunca Brainiac pero ya lo buscaré y le echaré un vistazo ^^

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